martes, 18 de enero de 2011

DETALLES DE UNA GALA

La sede del Comité Olímpico Español se vistió de largo para albergar la XVI edición de la Gala del Atletismo Español. Las aguas en nuestro deporte bajaban revueltas desde principios de diciembre y la expectación era máxima. El número de prensa acreditada batió todos los récords, síntoma inequívoco de dicho interés. Tal vez las personas que buscaban morbo se encontraron con menos del que habrían deseado. Precisamente una de las escasas manifestaciones ‘galguianas’ se vio a las puertas de la sede del COE, por la entrada del parking de la calle Arequipa, en la cual se podía ver colgada una pancarta que rezaba “Presunción de inocencia”.

La sala se iba llenando y a falta de pocos minutos para el comienzo hizo acto de aparición Digna Luz Murillo, premiada –como sus otras tres compañeras- con el reconocimiento por el record de España de 4x100. Asistió con su pareja, Luis Amaranto Perea, y se unió al cuarteto de galardonadas. Al ocupar su localidad en las primeras filas del auditorio se la ‘comieron’ literalmente los flashes. Fue un momento, después de tomadas las primeras imágenes todo volvió a la normalidad.

A los puntos destacables –en plano negativo- solo cabe añadir la ausencia ‘recomendada’ de Nuria Fernández –elegida mejor atleta femenina del año en votación pública- y la ausencia de imágenes y distinciones a José Luis Blanco y Marta Domínguez. Por lo demás todo fue sobre ruedas.

La Gala reconoció a los mejores en la fiesta de nuestro atletismo. En ella se dieron cita ‘batidores’ de récords, medallistas, instituciones, colaboradores, dirigentes de clubes, promesas de nuestro deporte, entrenadores, jueces y –como comentaba antes- numerosísima prensa. Todos asistimos a una hora y media en la que se vieron detalles curiosos –esta vez mucho más agradables-.

En primer lugar destacar algo en lo que muchos reparamos, Eusebio Cáceres estuvo sobre el escenario casi más que Gerardo Cebrián –mantenedor de la Gala- puesto que el alicantino de Onil fue requerido hasta en tres ocasiones. Es la resaca de haber completado una campaña como la que se marcó este joven saltador. Andrés Iniesta en su lugar habría respondido algo así como “si lo sé no marco el gol…”, lo dicho, genio y figura.

Otro momento curioso de la noche llegó en la primera ocasión en la que se requirió la presencia de la tarraconense Natalia Rodríguez. Subía a recoger el primero de sus tres reconocimientos. En ese instante se vio su cambio de look, melena rubio oro… ¿Premonición?

En el apartado “Reconocimiento a la Gesta del Año”, entregado a Didac Salas –ausente por encontrarse compitiendo en la Copa de Clubes Júnior en Sabadell-, vivimos otro momento especial. Se proyectó en la pantalla principal del auditorio un vídeo del salto del pertiguista en Singapour. Ver franquear el listón al catalán, con el posterior fallo de su perseguidor brasileño sobre el aguacero fue emocionante, pero lo superó el momento de la entrega de la presea dorada. Sergei Bubka hizo los honores, Salas se inclinó. Bonito momento.

Para finalizar me gustaría dedicar unas líneas al acertado detalle que tuvo la RFEA, en voz de Gerardo Cebrián, hacia José Ortuño. “Ha pasado por un momento difícil a causa de una enfermedad pero volverá, este aplauso va para él”… El auditorio obedeció y Pepe, casualmente al teléfono en ese instante en el que hablaba con Jose Peiró, escuchó la ovación. Insisto, bonito detalle para un hombre que dedica su vida cien por cien a nuestro deporte.

Estas son algunas de las claves, detalles que tal vez no sean los más relevantes, que no coparán portadas en la prensa nacional pero que sucedieron y precisamente por ello me apetecía hacerlos llegar. Ningún diario, radio o televisión iba a reparar al día siguiente en cuestiones tan ínfimas pero que a los que nos gusta este deporte sí nos interesan. Se habló en exceso de polémica, morbo, desplantes, la búsqueda de declaraciones comprometedoras… pero esta gala, como habéis podido leer, tuvo muchos otros momentos.