jueves, 25 de agosto de 2011

Entre aquél SEIKO 133 y el ‘Mundial Ciego’



Las imágenes nos muestran al líder de la prueba. Iván camina de espaldas a un foso que en breve puede pasar de ser aliado a cruel enemigo. Al girar un segundo la cabeza se le nota tenso, es la única vez que le he visto inseguro sobre el tartán. Ante él, el rival más difícil que jamás se ha encontrado -como ha confesado en numerosas ocasiones-. Las imágenes dejan paso al protagonista del momento. Camina seguro de sí mismo. Llegó prácticamente como un desconocido y puede tocar la gloria.

Ahí está Lamela. Yago Lamela, sexto intento, tiene 8,42 y por supuesto la plata. Busca el oro”.

Los compañeros de La 2 nos describían el momento y se les notaba nerviosos. En las imágenes, paso firme, hombros armados, mirada al piso…alza la vista mientras se acerca a la línea imaginaria que le marca el talonamiento, SEIKO 133 en espalda y pecho. Se siente fuerte y como si de una trama de Hitchcock se tratara, en un segundo plano, el cubano Pedroso observa la jugada. Líder tras perseguidor. El asturiano pide palmas. Quiere sentir que el pabellón al completo está atento a su momento.

El oro vale 8,46. Nunca jamás un español ha estado tan cerca de ser Campeón del Mundo”.

Último vistazo al público japonés allí congregado. Media melena característica. Las imágenes vuelven con el posible campeón superado. Iván Pedroso, el más grande de la disciplina para muchos no quiere mantener la mirada fija en el pasillo. Puntera del pie falcada al sintético, tres balanceos y primera zancada de aproximación. El avilesino comienza su carrera de acercamiento a la tabla y los españoles con él. Diecinueve pasos marcados a la perfección. El salto ha sido válido. Bandera blanca en alto. La tabla y un tobillo izquierdo privilegiado le han mandado más allá de los ocho metros y medio. Al caer un saltador sabe de sobra si el intento ha sido bueno y Yago sale rebotado de la arena. Sabe que ha volado donde nunca nadie en su país lo ha hecho. “¡Qué salto, qué salto!” gritan los comentaristas, incluso les traiciona el subconsciente y llegan a soltar un “¡Puede haber récord del mundo!”, aunque rápidamente rectifican. Saben que están acercando a los amantes del deporte madre un momento histórico, pero aún nadie es capaz de acertar cuan histórico llegará a ser. El atleta ataviado de rojo y gualda no sabe dónde mirar. Mira al juez, a la grada, busca a su entrenador… se tapa la cara, nunca sabe uno cómo comportarse cuando se es consciente de que se ha hecho algo grande.

Puede haber más de 8,46”

La señal de televisión nos muestra al juez clavando el medidor que disipará las dudas. Mientras el aparato digital hace público el veredicto, se repiten secuencias de un salto para la historia. Las primeras repeticiones de un salto que quedará en muchas retinas. Primero se ve la imagen de la batida y queda claro que ha apurado al máximo, un centímetro separa la punta de su zapatilla de la plastilina delatadora. El acercamiento ha sido preciso, la batida intachable y la caída como mandan los cánones: donde pongas los pies dejas caer el culo. No ha perdido ni un centímetro. La marca aún no ha aparecido en los marcadores. “Hay una enorme expectación…-y de pronto- ¡Ocho cincuenta y seis! ¡Nuevo récord de España y ocho centímetros por encima de Pedroso que ha de saltar ahora! Va a ser muy difícil que olvidemos este salto de longitud de hoy…”.

Con su permiso corregiré al compañero de la televisión nacional. Difícil no, imposible. Quedaba un salto y el cubano sacó la casta, se hizo con el triunfo en el último intento de la serie. El oro a la isla caribeña y a tierra patria volaban una plata y un récord continental que tardaría diez años en ser batido. Nadie olvidará aquel momento y el espectáculo plástico que nos regalaron dos grandes de este deporte. Yago Lamela e Iván Pedroso, ahí queda eso. Esto ocurrió hace doce años en Maebashi ‘99. Campeonato Mundial bajo techo en Japón. ¿Quién dijo que este deporte no regalaba espectáculo? Pues esto es lo que el buen hacer de las televisiones va a privar de ver en directo a muchos por primera vez en la historia de los mundiales al descubierto. El ‘Mundial ciego’ comienza el sábado y en lo que a retransmisiones atléticas refiere, España acaba de tocar fondo.

miércoles, 3 de agosto de 2011

De la cantera atlética al error Maya

Se habla de la civilización Maya como una de las más grandes de la historia del mundo. Ellos nos dejaron un vasto legado en tierras de las actuales México, Belice, Guatemala, Honduras y El Salvador. Cientos de dialectos, construcciones, juegos y ciencia cuya exactitud y belleza sorprenden incluso en el siglo XXI. Dominantes en época precolombina, cincelaron en su calendario una fecha que, según algunos expertos, dictaba la caducidad de la vida tal cual la conocemos. Ese año será el próximo 2012 y, como si hubieran tenido línea directa con el Barón de Coubertín, decidieron poner fin al planeta en año olímpico. Sean ciertas o no las profecías estaremos de acuerdo en que no hay mejor manera de despedirse que con unos Juegos Olímpicos.

Hay atletas que tienen su propio calendario maya y su caducidad sobre la pista la anunciaron meses atrás. En este caso los acontecimientos no dependen de que se cumpla o no un vaticinio, las decisiones las precipita su propio cuerpo. Manolo Martínez ya colgó las zapatillas lisas, Ruth Beitia lo hará al finalizar la competición en suelo londinense, Javi Bermejo, Marta Domínguez, Chema Martínez o ‘Chuso’ García Bragado participarán –esperemos- en su última competición de este calibre… Nombres que han marcado una época y que han sido parte importante de los años dorados del atletismo patrio. He citado unos cuantos y estoy siendo injusto, hay una larga lista de nombres ilustres que merecerían ser destacados y pido disculpas de antemano. Esos deportistas cambiarán listones, fosos, artefactos, asfalto y tacos por una grada que les aguarda. Les espera para que sean testigos, en este caso pasivos, del buen hacer de la savia nueva que bombea con fuerza desde lo más profundo del árbol.

En este mes de julio muchos hemos sacado la lupa para fijarnos con detalle en esas nuevas generaciones. Lille, Ostrava, Tallin y Trabzon, en Francia, República Checa, Estonia y Turquía se pasaba revista al estado de la chavalería española. Pues bien, este es un breve análisis de los resultados obtenidos y sus conclusiones.

En suelo francés tuvieron su envite nuestros representantes juveniles. El campeonato del Mundo de la categoría se disputó en Lille -ciudad hermanada con Valladolid- y los resultados estuvieron en la media habitual. Séptima edición, un bronce (Ana Peleteiro en Triple) y tres finalistas. Mismos metales –diferente color- y un finalista menos que la anterior edición de Bressanone (Italia).

Pocos días después nuestras miradas se dirigían a Ostrava, esta ciudad industrial era sede del Campeonato de Europa Sub. 23. Nuestros atletas, algunos de ellos ya metidos de lleno en la élite de este deporte, superaron con creces los resultados de anteriores ediciones. Se lograron siete preseas (1-3-3), no se lograban tantas desde las diez conseguidas en Amsterdam 2001 de la mano de Antonio Reina, Ruth Beitia, Natalia Rodríguez, Felipe Vivancos, Concha Montaner o Mercedes Chilla entre otros. Tercer mejor año en cuanto a número de medallas de las ocho ediciones disputadas y cuarta mejor cifra en cantidad de finalistas (15), cuatro más que la anterior edición de Kaunas (Lituania).

En tercer lugar la búsqueda de links pretendía encontrar la manera de poder ver lo que ocurría en la capital de la República de Estonia. La medieval ciudad de Tallin era sede del Europeo Júnior y hasta allí viajaron nuestros representantes. Éstos calcaron prácticamente el salto de calidad -finalistas-medallas- de la edición anterior en Novi Sad (Serbia). No era fácil igualar los tres oros logrados en tierras de la antigua Yugoslavia (Kevin López, David Bustos y Antonio Abadía) y dos bronces, pero nuestros atletas se trajeron dos títulos de campeón –ambos del cuello de un descomunal Gabriel Navarro- y otras tantas terceras posiciones. Un metal menos que la anterior edición pero un finalista más (14). De estas dos últimas ediciones sacamos la regularidad en lo que a atletas entre los ocho primeros respecta y algo más importante, que la calidad de las preseas es muy superior a ediciones anteriores. Para encontrar una calidad igual o mayor a la actual hay que mirar en los cuadros estadísticos de 1997 (2-1-3) como edición más cercana.

Y por último alguno de nuestros juveniles doblaba esfuerzos y tras el Mundial debía aguantar la forma para llegar a punto al Festival Olímpico de la Juventud Europea (FOJE). La ciudad otomana de Trabzon fue la sede. Dos oros y un bronce en lo tangible y ocho finalistas en lo estadístico fueron la cosecha. Pero sobre todo se nos quedó una sensación muy buena de implicación que nos hace esperar de estas jóvenes promesas un futuro provechoso a medio plazo.

En general, mi humilde opinión me hace ser positivo. Será muy complicado igualar los logros de los años dorados pero el futuro lleva unas temporadas sembrado y estamos empezando a ver sus frutos. Solo espero una última cosa, que el calendario maya no acierte y que el próximo 21 de diciembre de 2012 no ponga punto y final a las estadísticas. Si fuera así nos perderíamos una extraordinaria época de nuestra actual cantera.