viernes, 27 de mayo de 2011

IMPUGNACIÓN A RUSIA

Parece ser que las valencianas se han cansado de que se les tome el pelo. En la tarde-noche de hoy, día previo al comienzo de la Copa de Europa de Clubes de Atletismo, el C.A. Valencia Terra i Mar ha presentado una queja formal ante la Federación Europea de Atletismo (EAA). En esa protesta se pide la impugnación por alineación indebida del combinado ruso del Luch de Moscú en bloque. Los motivos esgrimidos son, sobre todo, los que atañen a la pertenencia de las atletas al club al que representan en esta máxima competición del atletismo de clubes.

Muchos años y títulos después, el atletismo español se ha hartado de que se le ningunee sobre la pista, y lo que es más grave, en los despachos. El secreto a voces de que el Luch no existe como equipo y que es una selección en toda regla puede demostrarse, esta vez sí, con papeles y fichas. Quejarse sobre la pista no ha sido nunca suficiente, tampoco hacerlo fuera de ella. El colmo del esperpento se vio en 2008, el equipo femenino que presentaba la federación rusa no era el habitual, en este caso el encargado de mantener en los Urales el cetro de campeonas era el Finpromko-UPI de San Petersburgo. Aquella temporada, no se vio sobre el sintético de Vila-Real de Santo Antonio una sola camiseta con la serigrafía de dicho club, la primera jornada cada atleta se uniformó con lo que buenamente pudo –incluso con equipación de la selección nacional de aquel país- y solo la última hora de la jornada de sábado pudieron algunas lucir una pegatina con un nombre en cirílico que, supuestamente, respondía a la nomenclatura del club en cuestión. Las fotografías de tal desfachatez no tardaron en recopilarse en los ordenadores de los responsables del C.A. Valencia Terra i Mar, y estas mismas presentadas formalmente a la EAA. La prensa se apresuró a preguntar sobre los hechos al vicepresidente europeo, el español José Luis de Carlos, y éste respondió un poco aclarador “tranquilos que el año que viene no volverá a pasar” –y pasó-.

Demasiados años, demasiadas quejas, demasiadas evidencias. Todo esto ha colmado el vaso de la paciencia de muchos clubes europeos, pero los españoles, como no podía ser de otra manera, han cogido el toro por los cuernos. La queja de impugnación ya está sobre la mesa y, si fuera necesario, podría presentarse una recopilación de datos y pruebas –incluyendo fichas de atletas inscritas- demostrando su pertenencia a otro club, al ejército e incluso al ministerio. Ojala esto dé la puntilla a un equipo que ha venido haciendo lo que le ha venido en gana hasta el día de hoy. Esperemos que esta vez la federación continental no vuelva a convertirse en co-responsable de tamaña cacicada.

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