
Gigante y tan pequeño aun, de noche puede volar… Así lo cantaba
A estas alturas imagino que sabréis quienes se han rebelado. Efectivamente, Lightning Bolt y Grand Lemaitre. La creencia popular decía que los atletas altos tenían poco que hacer en la velocidad pura ya que, entre otros handicaps, su tiempo de reacción era bastante más elevado con respecto al resto de ‘enanos’ mortales. Pero no, ellos se han encargado de romper los esquemas preestablecidos.
El tema del (ex) cuarteto cántabro sigue con un los sueños se pueden cumplir, ¡y vaya si se cumplieron! Sinceramente ¿alguien creía que un humano podría llegar a parar el crono en el hectómetro en 9.58?, ¿la media vuelta a la pista en 19.19?, que levante la mano quien esperaba ver en corto espacio de tiempo a un blanco bajar la barrera de los 10.00 y dejarla (de momento) en 9.98. Sin duda estamos ante la nueva explosión de la velocidad mundial, pero cuando en Barcelona pude ver al francés posar con la triple corona dorada al cuello me vino una reflexión a la cabeza, la hizo nuestro ‘Pájaro’ en una entrevista hace un tiempo y decía lo siguiente: “mamá, si alguna vez me ves en la final de una olimpiada sospecha de mí”. Tal vez Christophe abra una tercera vía de pensamiento, una vía en la que no figure la palabra “sospecha” sino “ilusión”. La esperanza de que por fin, después de mucho tiempo, se cuele un atleta blanco en las finales de los grandes eventos mundiales está más cerca que nunca. Al mismo tiempo, tal vez el jamaicano de Trelawny Parish pueda regalarnos un
Usain dará el salto a la vuelta al anillo, aunque el otro día bromeaba con Iván Pedroso con el hecho de que se decantase por el foso, y el francés de Annecy aun no tenía en mente un futuro cambio según me confesó en los europeos. Porvenir demasiado lejano para un presente tan fructífero. Los amantes de la velocidad estamos de enhorabuena, dos gigantes han venido a sacarnos de la monotonía. Lo mejor vendrá el año próximo, Bolt ha decidido reservarse hasta la campaña que viene, Daegu aguarda a la vuelta de la esquina. Veremos allí el duelo de estos dos grandullones que han conseguido estos hitos porque nadie les dijo que eran imposibles de cumplir.